La meditación protege al cerebro; evita reducir su volumen al paso de los años.

De acuerdo a diferentes estudios, reveló el investigador de la Facultad de Medicina de la UMSNH, Humberto Ruiz Vega

Por: Alfredo Martínez Martiñón / MiMorelia.com

Morelia, Michoacán (MiMorelia.com).- Practicar la meditación mantiene un cerebro en buenas condiciones con el paso de la edad, afirmó el profesor-investigador de la Facultad de Medicina “Dr. Ignacio Chávez” de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH), Humberto Ruiz Vega quien, admitió, aún son pocos los experimentos en laboratorio, pero sus resultados fueron positivos.

Indicó que a partir de los 40 años, según estimaciones, el cerebro de las personas empieza a reducirse en volumen y en materia gris y blanca, aproximadamente 5 por ciento cada década de su vida posterior.

Al participar en la Semana Internacional del Cerebro, que organizó el Museo de Historia Natural de la UMSNH y el Cuerpo de Investigación Biomédica del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) Michoacán, presentó imágenes de ese órgano en una persona de 87 años de edad, donde se observó la pérdida de dendritas, que hacen conexiones a las neuronas, y los ventrículos se llenaron de líquidos. Además, presentó daños severos en el área de la memoria y del lenguaje.

Por eso, precisó el también Licenciado en Físico-Matemáticas, deben hacerse actividades que estimulen al cerebro, como el ejercicio físico y mental, una alimentación con antioxidantes, a fin de desarrollar esas conexiones a las neuronas aunque, señaló, esas células muestran una muerte natural, si no las mantienen activas, aparte de evitar enfermedades como el Alzheimer, donde se pierde la memoria y hasta ahora los medicamentos no resuelven esa problemática de salud.

Sobre algunas causas que conducen a muerte neuronal, mencionó de manera general diferentes infecciones en el cuerpo, por radicales libres, el consumo y abuso de drogas, así como el estrés. De hecho aseguró que en una persona sin control de su ira, que de forma regular se enoja y estresa, el riesgo de padecer un infarto cerebral se multiplica por cuatro, mientras el de un infarto al miocardio y arritmias, aumenta cinco veces.

Pero una actividad concreta para ayudarle a nuestro cerebro, sostuvo, es la meditación, que dividió en dos formas básicas: el Shamata (morar en calma), y el Vipassana (la visión profunda), de acuerdo a las prácticas de los monjes budistas en el Tíbet, cuyos procesos llegaron a Occidente tras la invasión china a esa nación, y entonces iniciaron experimentos en laboratorios.

Arrancaron con estudios de Electroencefalografía a personas que meditaban, y observaron gran amplitud de actividad cerebral gamma, relacionada a funciones integrativas del cerebro. También, dijo el investigador nicolaita, la intensidad de dolor de personas en esta condición, disminuyó de manera considerable.

Además, en estado de Shamata, los científicos vieron que estar en calma, se manifestó un efecto contrario al del estrés, que éste sí deteriora al organismo y al propio cerebro, y agregó que la meditación puede sustituir las funciones cerebrales que buscan recompensa por medio de estímulos como el consumo de drogas.

Asimismo, aludió a investigaciones más recientes, a partir de 2005, donde se concluyó que el grosor cortical promedio de los participantes meditadores, de 40 a 50 años de edad, era similar al grosor medio tanto de los meditadores, como los que no realizaban esa práctica, de 20 a 30 años. O sea, mantenían “más joven” su cerebro al paso de la edad.

Otro estudio, éste acerca del volumen de la materia gris del cerebro, en los no meditadores se estimó una disminución de 4.7 mililitros por año, en tanto quienes meditaban presentaron un incremento de 1.8 mililitros cada año.

“Puede ser que la meditación esté estimulando las conexiones neuronales; también puede ser el proceso de neurogénesis, donde es posible contar con nuevas neuronas, sobre todo en áreas muy específicas como el Hipocampo, relacionado con la memoria y el aprendizaje, y hay células troncales que están produciendo células nuevas, con el estímulo adecuado. No se ha avanzado mucho, pero esos podrían ser algunos de los mecanismos por los cuales se detectan en los meditadores mayor volumen en ciertas regiones del cerebro”, subrayó Ruiz Vega.

Con base en tales resultados, informó a los asistentes al evento realizado en el Museo de Historia Natural de la Universidad Michoacana el pasado 12 de marzo, en la Facultad de Medicina nicolaita hicieron una investigación hace dos años con médicos del IMSS, donde entre quienes meditaron, disminuyó de manera significativa lo que en psicología se llama escala de estrés percibido.

Igual en otra prueba, donde sometieron a los doctores a una actividad fuerte de estrés y cómo respondía en ese estado el Sistema Nervioso Simpático, donde éste bajó considerablemente en los que meditaron, no así en el grupo control que no lo hizo, con lo cual, dijo, los galenos muestran menos tendencia a enojarse en sus consultas.

Ahora realizan un estudio similar con estudiantes de primer año de la Facultad de Medicina “Dr. Ignacio Chávez”, donde hubo respuestas favorables de acuerdo a los reportes preliminares.

Sin embargo, aclaró sobre la meditación budista que hay niveles más avanzados al Shamata y al Vipassana, y deben practicarse con autodisciplina ética (Shila), no descontextualizarse a otros usos diferentes al bienestar mental, y enfatizó que se puede envejecer de otra manera a través de esto, como Chatral Rimpoché, quien en junio próximo cumplirá 101 años, y lleva mucho tiempo dedicado a meditar.

“Con estas prácticas de meditación y sus resultados, estaríamos hablando de neuroptotección; estamos quitando los factores dañinos que hacen que el cerebro envejezca más rápido; pero faltan todavía muchos estudios. Si me están presentando un método que tiene todos estos efectos positivos, que los científicos averigüen más, pero mientras tanto, podemos hacerlo nosotros”, concluyó.

13 abril, 2014