El buey en realidad no se ha extraviado. Entonces, ¿por qué buscarlo? Puesto que el hombre le da la espalda a la verdadera naturaleza, no puede verla. A causa de sus profanaciones, ha perdido al buey de vista. Repentinamente se encuentra en un laberinto de enmarañados caminos. Errando desolado en los bosques y temeroso de la jungla, busca un buey que no encuentra. Anda por veredas, arriba y abajo, en la oscuridad de indescriptibles ríos caudalosos y en profundos bosquecillos montañosos. Al anochecer, el buscador oye el chirrido de las cigarras en los árboles.

El buscador espiritual es el individuo que ha comprendido que el mundo material no llena sus expectativas. Sin embargo, la búsqueda es externa, y está basada en la ilusión de la existencia de un sujeto separado del mundo (yo-no yo).

Esta búsqueda primaria està cargada de aventura y regocijo, y puede que se aborden diferentes caminos (un gurù, un libro, una doctrina), pero también acarrea incertidumbre y desolación. Quizás el alma vislumbre que la búsqueda es infructuosa e inútil, ya que no se puede hallar lo que nunca se extravió. Sin embargo e paso es esencial y marca el ineludible comienzo de la travesía.

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