Estamos viendo como reaccionamos a las sensaciones que experimentamos. Reaccionamos intentando retener, rechazar, o con indiferencia, y hemos visto que no reaccionamos a los objetos en sí, sino a las sensaciones asociadas con ellos. Por ejemplo: no reaccionamos a la puesta del sol, sino a la sensación asociada con la puesta del sol, y en este caso las sensaciones dependen de nuestras percepciones del significado de la puesta del sol. Si hay un contacto romántico, entonces el atardecer puede tener una sensación placentera; si tenemos que terminar un trabajo antes del atardecer, podría tener una sensación displacentera. No es que reaccionamos al atardecer o puesta del sol, sino a esta sensación placentera o displacentera, la puesta del sol es solamente un fenómeno que está ocurriendo.

Cuando la mente está calma es más fácil observar que surge y desaparece. La práctica no se trata de detener los pensamientos, tampoco se trata de pensar pensamientos amables o positivos, lo que probable que sean el resultado de la práctica. La Práctica es simplemente ver las cosas como son, ser capaz de estar en la vida tal como es, sin intentar que sea diferente. Aunque paradójicamente cuando somos capaces de estar en la vida tal como es, será diferente para nosotros y para todos los que entren en contacto con nosotros.

En la practica de hoy vamos a ver como experimentamos nuestras sensaciones, lo que nos permite ver claramente qué es lo que estamos experimentando. Esta es la práctica de Vigilar las puertas sensoriales.

Vamos a utilizar las prácticas de Mindfulness y Renuncia o Dejar Ir. Cada vez que observamos y dejamos ir las reacciones insanas: apego o retener, aversión o rechazar, o confusión, la mente naturalmente se vuelve más calma, más luminosa y más espaciosa.

Si vigilamos nuestros sentidos, vigilamos nuestras pasiones, lo que nos permite vivir con mucho más Ecuanimidad. Vigilar las puertas sensoriales es una de la cosas más importantes que podemos hacer. Si queremos vivir una vida en paz, sin hacernos por problemas de querer lo que no tenemos o no querer lo que tenemos, estas son las dos únicas causas hacia la insatisfactoriedad.

Si observamos los contactos sensoriales nuestros contactos sensoriales, y reconocemos nuestras sensaciones, tenemos una buena chance de estar en calma.

En la práctica de vigilar las puertas de nuestros sentidos, notamos las sensaciones que surgen en cada una de las puertas sensoriales: ojos, oídos, lengua, nariz, cuerpo y mente… En un momento la sensación de una puerta sensorial será predominante, y eso es lo que vamos a observar… en otro momento las sensaciones de otra puerta sensorial puede ser la predominante.. No es importante cuál es la puerta de los sentidos predominante en cada sensación, nuestra práctica es simplemente observarla con Mindfulness. Algunas veces estaremos más conscientes de las sensaciones, el contacto sensorial en sí mismo, otras veces estaremos más conscientes de las sensaciones asociadas con el contacto sensorial. En cualquier caso, la práctica es encontrarlo con Mindfulness, verlo tal cual es…

Una vez que observamos o notamos la reacción predominante de la sensación, también observamos si es una reacción sana o insana. Si es insana va a haber algo como un deseo de retener o rechazar lo que está presente en ese momento, o confusión acerca de su verdadera naturaleza. Si es insana renunciamos o la dejamos ir. Al contactar la reacción con Renuncia y Mindfulness nosotros transformamos ese momento insano en uno sano, eso es Mindfulness y Renuncia.

Si es algo sano que contactamos, algo como amor, mindfulness, aceptación, generosidad o un movimiento compasivo del corazón, simplemente los dejamos ser, si retenerlos, y cuando el próximo momento surge, lo contactamos con Mindfulness y Aceptación, para poder ver su verdadera naturaleza también.

Además de practicar la Vigilancia de las puertas sensoriales en la meditación formal, la podemos practicar durante nuestras actividades diarias, lo que nos ayuda a construir el momentum de Mindfulness.

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